
Fundación Buena Semilla
Más de 25 años sembrando amor, esperanza y oportunidades.
Lo que empezó con 50 niños y una olla.
Nuestra trayectoria
Una semilla plantada en tierra difícil

El primer encuentro
En febrero de 1996, un grupo de jóvenes de una iglesia llegó por primera vez al Barrio Egipto. Lo que vieron los dejó sin palabras: niños solos en callejones, familias sin comida, una comunidad que el resto de la ciudad había decidido ignorar. En ese momento, sintieron que Dios los llamaba a hacer algo.
No llegaron con recursos ni con un plan elaborado, pero sí con una fe que no encontraron manera de sacudirse: esto no podía quedarse así. Volvieron la semana siguiente. Y la siguiente. Y así durante seis años —movidos no por una estrategia, sino por la convicción de que servir a los más vulnerables es responder al llamado del evangelio.

La Casa abre sus puertas
Seis años después de ese primer encuentro, se formalizó lo que ya existía en la práctica: abrimos la Casa Buena Semilla. Un espacio físico donde la fe se hacía manos: un comedor real, un lugar donde los niños del barrio podían llegar a comer, estudiar y ser escuchados.
Lo que empezó con una olla y cincuenta niños —y con la certeza de que la mano de Dios estaba en ello— se transformó rápidamente en la columna vertebral de una comunidad. Pronto se sumaron los talleres, la huerta, el proyecto de vivienda y el programa de reintegración para hombres que salían de prisión.

Una red que sigue creciendo
Más de 25 años después, la Fundación Buena Semilla opera dos Casas —Bogotá y Palmira—, siete programas activos y ha acompañado a miles de familias en su camino hacia una vida digna. Esta obra de fe sigue creciendo porque Dios sigue siendo fiel.
Pero la misma convicción del primer día sigue siendo el motor: que cada persona merece dignidad, amor y una oportunidad real de reescribir su historia. Y que la transformación genuina siempre empieza desde adentro de la comunidad —y desde el corazón de quienes eligen servir.
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Almuerzos entregados
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Años de impacto comunitario
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Familias beneficiadas
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Programas activos
Propósito y rumbo
Misión y Visión

Misión
La Fundación Buena Semilla trabaja para transformar y empoderar a personas y familias en condición de vulnerabilidad, especialmente en el barrio Egipto de Bogotá y en Palmira, a través de programas de alimentación, educación, formación en valores, capacitación para el trabajo, agricultura urbana, desarrollo comunitario y acompañamiento espiritual, fundamentados en los principios y valores cristianos del evangelio.
Visión
Ser una organización cristiana reconocida en Colombia por transformar vidas y comunidades mediante programas integrales que brinden oportunidades de desarrollo espiritual, educativo, social y económico a niños, jóvenes, mujeres, adultos mayores y personas en situación de vulnerabilidad, sembrando esperanza y construyendo un futuro con dignidad, propósito y amor.

Lo que nos mueve
Nuestros valores

Fe
Es el fundamento que guía todas nuestras acciones. Creemos en la provisión y dirección de Dios para nuestro propósito.

Esperanza
Creemos que toda persona, en las manos de Él, podrá tener un futuro mejor.

Amor
El amor es el corazón de nuestra organización, inspirados por el mandato de Jesús de amarnos unos a otros y a los demás.

Barrio Egipto · Bogotá
El barrio que nos inspira a seguir.
Las personas detrás
Nuestro equipo
Carolina Lara
Directora — Tejiendo Corazones
Lidera el programa Tejiendo Corazones, acompañando a mujeres del barrio en su camino hacia la autonomía económica a través de la tejeduría artesanal.
WhatsAppElias Mendoza
Director General
Director General de la Fundación Buena Semilla. Lidera con visión y compromiso todos los programas de transformación social en el Barrio Egipto.
WhatsApp
Un equipo movido por algo más que un trabajo
El Director General de la Fundación lleva años caminando junto a las familias del Barrio Egipto, construyendo oportunidades reales con visión, compromiso y convicción. Su liderazgo impulsa cada uno de los programas de transformación social.
La acompaña un equipo de docentes, facilitadores y coordinadores que comparte esa misma convicción. Muchos de ellos llevan años en la institución.
Cada año recibimos más de diez voluntarios nacionales e internacionales que traen nuevas habilidades, perspectivas y energía. El equipo no sería el mismo sin ellos.
Sé parte de la historia
Cada donación, padrino y voluntario es parte de esta historia que seguimos escribiendo juntos.
